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Milagros del Profeta Muhammad (parte 2 de 2)

Descripción: Dos lecciones explicarán la naturaleza y los detalles de los milagros realizados por el Profeta Muhammad.

PorImam Kamil Mufti (© 2016 NewMuslims.com)

Publicado el23 May 2019 - Última modificación02 May 2016

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Categoría: Lecciones > El Profeta Muhammad > Su biografía


Objetivo:

·       Aprender acerca de 8 tipos diferentes de milagros confirmados del Profeta Muhammad.

Además del mayor milagro que se le ha concedido, el Corán, el Profeta Muhammad (que la misericordia y las bendiciones de Allah sean con él) realizó muchos milagros materiales de los que fueron testigos sus contemporáneos, que ascienden a cientos, y en algunos casos a miles.

En esta sección, discutiremos algunos de los milagros materiales realizados por el Profeta Muhammad.

Partición de la luna

Miracles-of-Prophet-Muhammad-Part-2.jpgUno de los milagros que Allah otorgó al Profeta fue cuando los mecanos le exigieron que presentara un milagro para demostrar su veracidad. Allah dividió la luna en dos mitades que se separaron, y luego las volvió a unir. El Corán registró el suceso:


“El Día del Juicio está próximo, y la luna se parte en dos. Pero, cuando contemplaron el signo, se rehusaron a creer y dijeron: 'Esto es un hechizo persistente'. Desmintieron y siguieron sus inclinaciones. Pero todo tiene un desenlace definitivo” (Corán 54:1-3).

Viaje nocturno y ascenso al Cielo

Unos meses antes de la emigración de La Meca a Medina, Allah transportó al Profeta Muhammad en una sola noche desde la Gran Mezquita de La Meca hasta la Mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, lo que significaba un viaje de un mes de 1230 km para una caravana. Desde Jerusalén, ascendió a los cielos, pasando los límites del universo físico, para estar en la presencia divina, encontrarse con Allah y presenciar las Grandes Señales (Al Aiatul Kubra). Su verdad se hizo evidente de dos maneras.

Primero, el Profeta describió las caravanas que había sobrepasado en el camino de regreso a casa y dijo dónde estaban y cuándo se esperaba que llegaran a La Meca; y cada una de ellas llegó según lo previsto, y los detalles fueron los que él había descrito.

En segundo lugar, él nunca supo que había estado en Jerusalén, pero describió la mezquita Al Aqsa a los escépticos como un testigo presencial.

El viaje se menciona en el Corán:

“Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve” (Corán 17:1).

“¿Le van a discutir sobre lo que vio? Sepan que ya lo había visto en otro descenso, junto al azufaifo que demarca el límite, donde se encuentra el jardín de la residencia eterna.  Cuando al azufaifo lo cubrió lo que lo cubrió, y su mirada no se desvió ni se propasó. Porque contempló algunos de los signos más sublimes de su Señor” (Corán 53:12-18).

El tronco del árbol

En Medina, el Profeta Muhammad solía dar sermones apoyándose en el tronco de un árbol. Cuando el número de fieles aumentó, alguien sugirió que se armara un púlpito para que pudiera usarlo para pronunciar el sermón. Cuando se hizo el púlpito, abandonó el tronco del árbol. Abdullah Ibn Omar, uno de los compañeros, dio un testimonio presencial de lo ocurrido: se escuchó llorar al tronco; el Profeta de la misericordia se acercó a él y lo acarició con su mano[1].

El flujo de agua

En más de una ocasión, cuando la gente necesitaba desesperadamente agua, la bendición del Profeta los salvó. En el sexto año después de su emigración de La Meca a Medina, el Profeta fue a La Meca en peregrinación. En el largo viaje a través del desierto, la gente se quedó sin agua, solo el Profeta quedó con una vasija con la que realizó la ablución para rezar. Metió la mano en la vasija, y el agua empezó a fluir de entre sus dedos. Yabir Ibn Abdullah, que presenció el milagro, dijo, contándose entre mil quinientos hombres: "La bebimos e hicimos abluciones"[2].

Bendición de la comida

En más de una ocasión, el Profeta bendijo el alimento, ya sea orando o tocándolo, para que todos los presentes pudieran saciarse. Esto ocurrió en momentos en que la escasez de alimentos y agua afligía a los musulmanes (Bujari). Estos milagros tuvieron lugar en presencia de un gran número de personas y, por lo tanto, no es posible negarlos.

Sanación de los enfermos

Abdullah Ibn Atik se rompió la pierna y el Profeta Muhammad la sanó pasando su mano por encima de ella. Abdullah dijo que era como si nada le hubiera pasado. La persona que presenció el milagro fue otro compañero, Bara' Ibn Azib[3].

Durante la expedición de Jaibar, el Profeta Muhammad curó los adoloridos ojos de Ali Ibn Abi Talib frente a todo un ejército. Ali, muchos años después, se convirtió en el cuarto califa de los musulmanes (Bujari, Muslim).

Exorcizando demonios

El Profeta Muhammad exorcizó al demonio de un niño, traído por su madre para que lo curara, diciendo: "¡Sal! ¡Soy Muhammad, el Mensajero de Allah!". La mujer dijo: "Por Aquel que te envió con la verdad, no hemos visto nada malo en él desde entonces" (Musnad).

Súplicas respondidas

(1)  La madre de Abu Hurayrah, un compañero cercano del Profeta Muhammad, solía hablar mal del Islam y de su Profeta. Un día, Abu Hurayrah vino llorando ante el Profeta Muhammad y le pidió que rogase para que su madre fuese guiada. El Profeta rogó, y cuando Abu Hurayrah regresó a casa, encontró a su madre lista para aceptar el Islam. Ella pronunció el testimonio de fe en frente de su hijo y entró al Islam (Muslim).

(2)  Yarir Ibn Abdullah fue designado por el Profeta para eliminar de cierto lugar un ídolo que era adorado además de Allah, pero él se quejó de que no sabía montar bien a caballo. El Profeta pidió por él: "Oh Allah, hazlo un jinete firme y hazlo de aquellos que guían y es guiado". Yarir declaró que nunca se cayó de su caballo después de que el Profeta rogó por él[4].



Notas de pie:

[1] Sahih Al Bujari.

[2] Sahih Al Bujari.

[3] Sahih Al Bujari.

[4] Sahih Muslim.

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