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Invitando a los no musulmanes al camino correcto (parte 1 de 3): Dar el mensaje de la mejor forma posible  

Descripción:  Un enfoque introductorio sobre nuestra responsabilidad de difundir el mensaje del Islam. 

PorAisha Stacey (© 2015 NewMuslims.com)

Publicado el11 May 2019 - Última modificación11 Jul 2018

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Categoría: Lecciones > Actos de adoración > Diversas acciones recomendables


Objetivos:

·       Entender el rol de una persona que llama a otros al camino del Islam.

Términos árabes:

·       Sharíah: Ley islámica.

·       Rab: Significa literalmente Señor, Dueño, Amo, Líder. Islámicamente se lo usa para referirnos a Allah: el Dueño, Amo, Aquel que cuida, sustenta, y nutre todo.

·       Dawah: A veces escrito como Da’wa. Significa llamar o invitar a otros al Islam.   

·       In sha Allah: Si Dios quiere o si así lo desea. Es un recordatorio y reconocimiento de que nada ocurre si no es por decreto de Allah. 

InvitingNonMuslims_01.jpgConocer la verdad, comprender el propósito de esta vida y saber la respuesta a esa vieja pregunta de ¿por qué estoy aquí?, es emocionante, nos hace regocijar. Por ello, al descubrir esto queremos contarles a otras personas; sin embargo, a veces simplemente decir a viva voz una de las verdades universales de la vida puede sonar a confrontación. Algunos pueden pensar que estamos locos o deliramos, pero ese no es el problema, lo mismo decían del Profeta Muhammad o del Profeta Noé. El problema es que cuando invitamos a la gente a la verdad del Islam queremos que escuchen y entiendan lo que estamos tratando de decir. Para ayudar a aquellos que se emocionan con esta idea de difundir el Islam, hablaremos sobre algunos consejos al invitar a otros al camino correcto. 

Primero, pongámonos de acuerdo en nuestras definiciones. El verbo "invitar" significa instar cortésmente a alguien para que haga algo[1]. Sharíah significa literalmente "un camino al agua", fuente de toda vida. Por ello, islámicamente, Sharíah es el camino directo a Allah, el Dador y Originador de toda vida. Allah nos dice:  

“Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Argumenta de la mejor manera...”  (Corán 16:125).

Cuando invitamos a alguien al Islam, el camino correcto, le presentamos lo atractivo que es. Nuestra tarea es entregar el mensaje de la mejor forma posible de acuerdo a nuestro conocimiento y capacidades. Aceptar o rechazar el mensaje recae sobre la persona a la que nos dirigimos; no hay compulsión en la religión y es Allah quien brinda la guía. Nosotros no estamos convirtiendo o revirtiendo a nadie, porque es Allah, y solo Allah, quien realmente se encarga de eso. Nuestro papel es ayudar a otros en su camino o plantar una semilla que algún día, in sha Allah, se convertirá en un árbol de Islam. 

 “Una vez establecida la diferencia entre la guía correcta y el desvío no se puede forzar a nadie a creer…” (Corán 2:256).

“… Diles: 'A Dios pertenece el oriente y el occidente, y Él guía a quien quiere hacia el sendero recto’” (Corán 2:142).

Es importante recordar, sin embargo, que difundir el mensaje y llamar a la gente al Islam ―o hacer dawah, como muchos lo llaman― es una obligación de todo musulmán. Desde luego, no se espera que todos trabajen en el campo de la dawah, pero todos debemos tener conciencia en todo momento de que nuestro comportamiento, palabras, y acciones son dawah. Aquellos que no están familiarizados con el Islam observan a los musulmanes para saber de qué se trata esta religión. El Profeta Muhammad dijo: "Trasmite de mí aunque sea solo una palabra"[2]. El Corán reitera ese mismo concepto:  

“Quién puede expresar mejores palabras que aquel que invita a la gente a creer en Dios, obra rectamente, y dice: '¡Yo soy de los musulmanes!'" (Corán 41:33).

Suena fácil, ¿no? Todos amamos a Allah y a Su Mensajero Muhammad y, sin duda, esperamos que algún día toda la gente se sienta así. Sin embargo, el amor por el Islam y todo lo que conlleva no es suficiente. Cuando aceptamos el desafío de transmitir el mensaje debemos estar preparados. Ya no podemos regañar al zapatero cuando sube sus precios; ya no podemos reaccionar con ira cuando escuchamos a alguien susurrar un insulto al pasar. Aquel que difunde el mensaje del Islam debe estar preparado a recibir insultos, ser paciente, hacer un sacrificio, y escuchar ideas e ideologías muy lejanas a la verdad del Islam. El Profeta Muhammad dijo: "El creyente que se mezcla con la gente y soporta sus insultos con paciencia es mejor que el que no lo hace"[3].

Aquel que es reconocido como musulmán está llevando el mensaje cada vez que aparece en público o se mezcla con los no musulmanes, por lo cual nuestras palabras deben siempre ser amables y gentiles, y nuestro carácter debe estar bajo control para que nunca salgan malas palabras de nuestras bocas. Uno de los compañeros del Profeta Muhammad dijo: "Sonreímos a la gente incluso si nuestros corazones maldicen sus palabras o comportamiento"[4]. Lo que es más, un musulmán debe facilitar las cosas a los demás. Esto es lo que Allah espera de nosotros y lo que el Mensajero de Allah alentó cuando dijo: "Enseñen y faciliten los asuntos, no los compliquen. Si alguno de ustedes se enoja, que guarde silencio"[5].

“... Dios desea facilitarles las cosas y no dificultárselas...” (Corán 2:185).

El Profeta Muhammad entendía la debilidad humana, pero al mismo tiempo reconocía el potencial de la gente para la excelencia. Sus métodos de dawah eran perfectos; solo tenemos que seguir su ejemplo para asegurarnos de que estamos cumpliendo con la obligación de transmitir el mensaje en todas partes. Él siempre eligió la opción más fácil para sí mismo y los demás, siempre y cuando estuviese dentro del marco de la Sharíah.   

En la próxima lección veremos, con detalle, algunos métodos para difundir el mensaje. 



Notas de pie:

[2] Sahih Al Bujari.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

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