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El Paraíso (parte 2 de 2)

Descripción: Una lección de dos partes que ofrece una perspectiva del Paraíso y lo que contiene con base en el Corán y en los dichos del Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Allah sean con él. Parte 2: Apariencia de los fieles que entrarán en el Paraíso y de los placeres del Paraíso.

PorImam Kamil Mufti

Publicado el05 Apr 2019 - Última modificación27 Apr 2017

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Categoría: Lecciones > Creencias islámicas > El Más Allá

Categoría: Lecciones > Virtudes del Islam > Beneficios de ser musulmán


Objetivos

·       Aprender sobre algunos de los placeres que guarda el Paraíso.

·       Apreciar que el mayor placer será ver a Allah en el Paraíso.

 Los placeres del Paraíso 

 Aquellos que ingresen al Paraíso lo harán en su más bella y perfecta forma. Sus corazones serán uno. No escupirán ni se sonarán la nariz ni defecarán. Permanecerán jóvenes para siempre, fuertes y potentes, y sin los inconvenientes del vello corporal.

Los placeres mundanos prácticamente se desvanecen ante las delicias celestiales. Los placeres de este mundo son fugaces y de corta duración, ya que "… corto es el disfrute de este mundo", mientras que los placeres del Paraíso no tendrán fin, pues "… la provisión es eterna".

La ropa fina, las comidas deliciosas, las bebidas relajantes, las joyas ornamentales y los grandes palacios en el Paraíso son muy superiores a lo que hay en este mundo. ¡El "estado real" del Paraíso es descrito por el Profeta como algo mejor que el mundo entero!

El Paraíso está libre de cualquier contaminante, malos olores, dolor o incomodidad. Los corazones y las conversaciones serán puros. Nadie será ofendido ni insultado.

Las deliciosas y maduras frutas del Paraíso estarán al alcance de la mano, listas para que los residentes escojan cualquier fruta que deseen. Cualquier comida o bebida estará disponible bajo demanda. El Paraíso tiene mares de agua, vino, leche y miel de donde fluyen los ríos. ¡Usted sólo elija! Tiene fuentes perfumadas con alcanfor y jengibre, y valles sombreados. El vino no causará resaca, será una “delicia para aquellos que beban”, no acarreará ni embriaguez[1] ni desatará la locura ni provocará peleas.

Los habitantes del Paraíso serán servidos en platos y recipientes de oro y plata. Los más finos atuendos de seda serán decorados con oro, plata y perlas… ¡mejores que cualquier prenda hecha por el hombre! El aroma del almizcle emanará de sus cuerpos. Sus palacios se distinguirán por su refinada elegancia y estarán completamente amueblados. Podrán sentarse y reclinarse en sus jardines. Los hermosos sofás de colores brillantes se alinearán con brocado de seda. Cojines llamativos y alfombras espléndidas añadirán estilo y lujo. Un lugar acogedor con el que la mayoría de la gente solo puede soñar en este mundo, un espacio tranquilo lejos de las distracciones, pacífico, cómodo y ricamente decorado.

Los fieles, serán servidos por "sirvientes eternamente jóvenes, con vasos, jarros y una copa llenados en un manantial puro"; habrá banquetes exquisitos servidos en recipientes de incalculable valor.

Los creyentes se visitarán unos a otros y se reunirán con la familia y los amigos que hayan logrado llegar al Paraíso. Todos los deseos serán concedidos, algunos de la manera más inusual. El Mensajero de Allah dijo: 

“En el Paraíso, si el creyente deseara un hijo, le será concedido, y nacerá y crecerá hasta la edad deseada en un instante” (At-Tirmidhi).

 Naturalmente, haber corrido tras placeres mundanos a costa de delicias celestiales será motivo de mucha aflicción para la gente que entrará en el Infierno.

Cónyuges e intimidad en el Paraíso

 Así como algunas personas no pueden percibir los colores, del mismo modo podríamos ser ciegos y sordos del alma. Los anhelos del alma simplemente no llegan a la conciencia; o si lo hacen, tratamos de adormecernos ante ellos con medicamentos o actividades frenéticas. La alienación resultante dentro de nuestros corazones conlleva su propia soledad. El alma quiere estar aferrada e involucrada, porque es a través de tal intimidad que se nutre, inicia y profundiza. Los creyentes disfrutarán de cónyuges terrenales y celestiales en el Paraíso para satisfacer la sed que tiene el alma de compañía e intimidad. Todas las urgencias del alma, el sentimiento de anhelo, el dolor del deseo por tener una pareja hermosa y compatible, y la urgencia de visitar a viejos amigos, serán satisfechos. El seleccionado se regocijará en compañía de los padres, cónyuges e hijos que hayan sido creyentes.

Los fieles irán vestidos con las más ricas sedas y brocados, y adornados con brazaletes de oro y plata, y coronas con perlas, y harán uso de alfombras de seda, sofás y almohadas. Para disfrutar de todos estos placeres, Allah les otorgará juventud perpetua, belleza y vigor. Hay un hadiz que estipula que entrarán en el Paraíso “a la edad de treinta y tres años”. Es la edad perfecta en la cual uno está en mayor capacidad de disfrutar los placeres físicos, y es la edad en la cual nuestra salud y fortaleza son idóneas. El Profeta afirmó que “nunca perderán su juventud”.

 Los fieles entrarán al Paraíso en la mejor y más perfecta condición en todos los sentidos. Permanecerán jóvenes para siempre, su deleite eterno no tendrá fin, y vivirán una vida de alegría impecable.

 Los fieles disfrutarán de doncellas especialmente diseñadas, o huríes, del Paraíso, creadas no de barro, como en el caso de las mujeres mortales, sino de puro almizcle, y libres de impurezas, defectos e inconvenientes naturales. Serán hermosas, modestas y aisladas de la vista pública en pabellones de perlas huecas. Así, el cuerpo tendrá su porción de gratificación.

Visión de Allah

En el cielo los fieles verán Allah, clara y distintivamente. Aquí en la Tierra Lo "vemos" pero indirectamente, a través del espejo de la creación.

En el Paraíso, no habrá criatura que se interponga entre Allah y los fieles, quienes se deleitarán en Su visión. La melodía más maravillosa será la voz de Allah recibiendo a los seleccionados.

Puesto que al contemplar a Allah cara a cara los fieles encontrarán la felicidad perfecta y el deleite final, la visión puede llamarse “beatífica”. La alegría de mirarlo será mayor que cualquier otra alegría en el Paraíso, los ríos, palacios, tiendas de perlas, las cónyuges puras o la comida y la bebida. Todas las demás alegrías palidecerán en comparación con la alegría de mirar el más hermoso rostro, el Rostro de Allah.

Él dijo:

“Ese día, habrá rostros resplandecientes [de felicidad] contemplando a su Señor”. (Corán 75:22-23)

Entonces, los rostros de los fieles también estarán radiantes y se harán hermosos bajo Su Luz.

El Profeta dijo:

“Cuando la gente entre al Paraíso, Allah preguntará: '¿Quieren algo aún mayor?'. Ellos dirán: '¿No has iluminado nuestros rostros, nos has admitido en el Paraíso y nos has salvado del Infierno?'. Entonces se levantará el velo y no habrán visto nada más querido para ellos que mirar a su Señor, Glorificado y Exaltado sea. Esto es lo que se entiende por 'algo aún mayor'". Entonces recitó el verso:

“Quienes obren el bien obtendrán la mejor recompensa y una gracia aún mayor (es decir, tener el honor de contemplar el Rostro de Allah)”. (Corán,10:26)

 Una vez que sabemos que lo más valioso que se le dará a la gente del Paraíso será contemplar el Rostro de su Señor, imaginemos la privación de los pecadores descrita por Allah:

“No es así, sino que ese día no podrán ver a su Señor”. (Corán 83:15)

La gente dijo: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Veremos a Nuestro Señor en el Día de la Resurrección?”. El Mensajero de Allah, la paz sea con él, dijo: “¿Dudan de que ven la luna en la noche cuando está llena?”. Dijeron: “No, ¡oh Mensajero de Allah!”. Dijo él: "¿Dudan de que ven el sol cuando no hay nubes?”. Dijeron: “No, ¡oh Mensajero de Allah!”. Dijo: “Lo verán del mismo modo…”.

Roguemos a Allah para que nos mantenga firmes en esta vida, que nos conceda el Paraíso por Su misericordia en la otra vida y nos conceda poder contemplarlo.



Notas de pie:

[1] Ni embriaguez, como se menciona en el Corán (56:19). No habrá necesidad de embriaguez en el Paraíso, puesto que estaremos en el más elevado estado de placer.

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